Nuestro

Nuestro mayor miedo no es que no encajemos.
Nuestro mayor miedo es que tenemos 
una fuerza desmesurada.
Es nuestra luz y no nuestra oscuridad 
lo que nos asusta.
Hacerse pequeño no ayuda al mundo,
no hay nada inteligente 
en encogerse para que otros 
no se sientan inseguros a tu alrededor.
Todos deberíamos brillar como hacen los niños,
no es cosa de unos pocos sino de todos,
y al dejar brillar nuestra propia luz 
inconscientemente damos permiso 
a otros para hacer lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo, 
nuestra presencia 
libera automáticamente a los demás.